La estación de medición de caudal tiene como objetivo determinar la cantidad de agua que atraviesa una sección del río en un intervalo de tiempo determinado. El resultado se obtiene combinando tres tipos de datos: la forma y el área de la sección mojada, el nivel del agua y la velocidad media de la corriente. La integración de estos parámetros permite estimar el caudal de manera continua y automática.
El primer paso consiste en el levantamiento de la sección del curso de agua. La operación puede realizarse con instrumentos batimétricos, sensores de presión o mediciones manuales, en función de la escala del sitio. Los puntos obtenidos a lo largo de la línea transversal del río permiten reconstruir el perfil del fondo y calcular el área mojada correspondiente a cada nivel del agua. A partir de estos datos se obtiene la llamada “curva sección-nivel”, que representa la relación entre la cota de la superficie libre y la forma de la sección hidráulica.
El sensor de nivel constituye el corazón del sistema de medición continua. Puede ser de tipo piezométrico, radar o ultrasónico, según las condiciones ambientales y el nivel de precisión requerido. El sensor debe instalarse en una posición protegida, por ejemplo, dentro de un tubo de calma o un pozo de medición, para reducir el efecto de las olas y las turbulencias. El dato registrado es almacenado por un data logger a intervalos regulares. La alimentación puede garantizarse mediante un sistema fotovoltaico con batería de respaldo, asegurando autonomía a largo plazo.
La medición de la velocidad puede realizarse mediante dos enfoques complementarios. El primero utiliza un sensor fijo, de tipo Doppler o electromagnético, instalado en un punto representativo de la sección. Este sensor proporciona una medición continua de la velocidad local, que puede correlacionarse con la velocidad media mediante una fase de calibración. El segundo enfoque consiste en realizar campañas de medición puntuales utilizando instrumentos portátiles como ADCP, molinetes o sensores Doppler sumergibles. Las mediciones realizadas en varias verticales y profundidades permiten estimar el perfil de velocidad y definir un factor de conversión entre velocidad local y media.
Una vez disponibles varias mediciones en diferentes condiciones hidráulicas, es posible construir la curva de gasto, es decir, la relación empírica entre el nivel y el caudal. Esta curva permite, con el tiempo, estimar automáticamente el caudal conociendo únicamente el nivel medido. La calibración inicial es una fase fundamental, ya que permite reducir la incertidumbre y garantizar la coherencia de las mediciones a largo plazo.
Una estación de medición de caudal incluye típicamente:
Para garantizar la fiabilidad de los datos a lo largo del tiempo, es necesario realizar controles periódicos de la calibración de los sensores y de la limpieza de las superficies de medición. Es recomendable programar al menos una campaña anual de verificación de la velocidad y una inspección visual de la estabilidad de las instalaciones después de eventos de crecida. El mantenimiento preventivo, junto con la comparación con mediciones directas, asegura la validez de las series históricas de caudal y la continuidad del monitoreo.
Combinando las mediciones de nivel y velocidad, la estación permite reconstruir en tiempo real la evolución del caudal fluvial. El sistema proporciona datos continuos y fiables, útiles para estudios hidrológicos, gestión de los recursos hídricos y modelización de los procesos fluviales.